“Enseñar a aprender: el reto del maestro del siglo XXI”


En ocasiones, olvidamos que la escuela no solamente educa para pasar los exámenes, sino también para aprender a vivir.
En un mundo en constante cambio, lo que realmente debemos enseñar no es una lista de contenidos, sino la habilidad de continuar aprendiendo siempre.

La LOMLOE lo establece de manera explícita: una de las habilidades fundamentales es la competencia PERSONAL, SOCIAL Y DE APRENDER A APRENDER, a pesar de que parezca extensa, contiene algo muy sencillo y potente: 
"que los estudiantes aprendan a conocerse, convivir y aprender de manera autónoma."

  • APRENDER SOBRE UNO MISMO:
Antes de adquirir conocimientos sobre historia o matemáticas, el estudiante debe aprender sobre sí mismo.
Esta competencia promueve la gestión de emociones, la autoestima y la independencia: comprender cómo aprendo, qué me resulta difícil, qué me estimula y cómo puedo progresar.

Como futura maestra, considero esencial que nuestras aulas dispongan de espacio para la metacognición, con el fin de que los niños sean capaces de reflexionar sobre su propio pensamiento.
Que comprendan que cometer errores no significa fracasar, sino que es una oportunidad para intentarlo de nuevo de manera más efectiva.
  • APRENDER CON LOS DEMÁS:
El componente social de esta competencia nos recuerda que el aprendizaje no se realiza de manera solitaria. Se colabora, se debate y se vive en el salón de clases. Cada estudiante contribuye de manera singular al grupo.
Promover la resolución pacífica de conflictos, la escucha activa, la empatía y el trabajo en equipo no son aspectos "extra": son parte de la educación para la vida.

Ya que, finalmente, la escuela es el primer sitio en el que se practica la ciudadanía: donde se aprende a respetar las diferencias, a compartir y a discrepar.
  • APRENDER A APRENDER: LA HABILIDAD DEL SIGLO XXI:
Vivimos en una época en la que el saber se duplica de manera ininterrumpida.
Por lo tanto, la escuela ya no puede enfocarse únicamente en instruir qué debe aprenderse, sino también en asistir a cada estudiante para que descubra cómo aprender.

Cuando un niño tiene la habilidad de buscar información, filtrar fuentes, estructurar su propia educación y evaluar su avance personal, se vuelve un aprendiz independiente.
Y es esa autonomía la que le va a permitir seguir aprendiendo mucho después de dejar el colegio.
  • MI MIRADA COMO FUTURA DOCENTE:

Como futura maestra, esta competencia es, a mi parecer, "el corazón del nuevo modelo educativo." 

Me recuerda que enseñar no es llenar cabezas, sino encender la curiosidad. Que la verdadera enseñanza no es transmitir respuestas, sino ayudarnos a formular buenas preguntas. Quiero ser una docente que acompañe a sus alumnos en el descubrimiento de su propio modo de aprender. Quiero ayudarlos a detenerse, reflexionar cómo están pensando, a darse cuenta del avance y a no sentirse tontos si se equivocan.

¿Cómo llevaría a cabo esta competencia en el aula?

    - Se dedicarían instantes en clase para que los estudiantes piensen sobre esto: qué les ha servido para comprenderlo? ¿Qué tácticas han empleado? ¿Qué cambiarían en la próxima ocasión? 
Estos breves instantes para reflexionar contribuirían al desarrollo de la autoconciencia y la autonomía.

    - El error es una parte normal del aprendizaje, no un fracaso. Me gustaría establecer un ambiente en el aula donde cometer errores no asuste sino que despierte curiosidad.
Por ejemplo, analizando en conjunto los errores y buscando diferentes maneras de solucionarlos.

    - Fomentaría grupos de trabajo diversos en los que cada estudiante tenga un rol y pueda contribuir con algo singular.
El aprendizaje con otros potencia el aspecto social de esta competencia, ya que enseña a escuchar, negociar, compartir y apreciar perspectivas distintas.

    - Invitaría a los estudiantes a tener un cuaderno o carpeta donde puedan anotar lo que aprenden, sus sentimientos y cuáles son las cosas que quisieran mejorar.
Así, el aprendizaje se transforma en algo personal y visible, no únicamente en una nota al final del trimestre.

    - Me gustaría el aprendizaje basado en proyectos (ABP), en el que los estudiantes vinculan lo que aprenden con su medio ambiente.
La motivación y el compromiso son mayores cuando el aprendizaje tiene un propósito, como examinar su vecindario, desarrollar una campaña ecológica o crear un juego educativo.

    - Aparte de las calificaciones, emplearía rúbricas compartidas, comentarios personalizados y autoevaluaciones guiadas para que cada estudiante entienda su progreso y establezca nuevos desafíos.

Porque una vez que un niño descubre que puede aprender por sí mismo, algo en su interior cambia. Ya no necesita que le hagan todo: aprende a confiar en su razonamiento, en su habilidad de tomar decisiones, de mejorar. Esa confianza es el aprendizaje real, el que dura toda la vida.

"Enseñar a aprender es regalar autonomía,
y la autonomía es el primer paso hacia la libertad."


Después de toda esta chapa, os dejo un vídeo que yo creo que lo explica mucho mejor que yo y del cuál os vais a enterar mejor. 


Comentarios

  1. Que reflexión más bonita e interesante, comparto opinión!!!! 🥰😍😍

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  2. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Habría que darle mucha importancia a esto dentro de las aulas, y las ideas que has puesto para llevarlo a cabo me parecen muy interesantes y buenas

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  3. Muy interesante tu entrada Carmen. Gracias por explicar de esta manera tan fácil y sencilla esta competencia.

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